Andrea Doria, barco italiano.
El lujo del Andrea Doria se extendía por sus 212 m de eslora y 27 m de manga. La cultura estaba representada por decenas de obras de arte de Miguel Ángel y Rafael entre otros artistas italianos y un lugar destacado ocupaba en el salón principal de primera clase, un mural de 148 m de Salvatore Fiume. En el centro del salón una gigantesca estatua de bronce del Comandante Andrea Doria, “Padre de su Patria”, que en el S. XVI derrotó a los españoles y declaró la independencia de la República de Génova. Para la distensión y placer de los pasajeros se ofrecían 3 piscinas al aire libre, 3 cines, y varios salones de juego. En la cubierta principal cuatro súper suites aseguraban un descanso de lujo.
Los radares en los puentes de mando acusaron la presencia de la nave Stockholm, pero ninguno tuvo la precaución de chequear la posición correcta de la otra nave que empezaba a generar una situación de riesgo de abordaje.
De igual modo, el oficial, Carstens también analizaba a bordo del Stockholm la aproximación del Andrea Doria, pero sus conclusiones sobre la posición de los naves eran bien diferentes de las de Calamai. El sueco habló a su tripulación indicando que se seguiría al pie de la letra la regla de paso entre embarcaciones, y cambió de inmediato su rumbo a estribor. Por su parte la estrategia del Andrea Doria, fue una virada a babor.
El choque fue inevitable. A las 23:10, la proa afilada del Stockholm, cual si fuera un enorme abrelatas, entró en el casco del Andrea Doria perforando su banda de estribor con la fuerza demoledora de más de 1 millón de toneladas, en tanto el Andrea Doria continuaba su avance por inercia. Instantes después, el Stockholm se separaba del barco italiano dejando ver su proa destruida y un rumbo de casi 25 metros de diámetro en su oponente. El Andrea Doria se detuvo finalmente a más de una milla de su agresor y se inclinó casi de inmediato 20 ° a estribor.
Las consecuencias fueron trágicas. Con siete de sus once cubiertas abiertas por la nave sueca, el agua entraba a borbotones en el trasatlántico italiano. Comenzó a tumbarse para el lado derecho. La tripulación que no estaba en el puente, fue sorprendida por el impacto y se disponía a tomar las medidas del caso. Verificar la entrada de agua y el funcionamiento de las máquinas, reunir los pasajeros y buscar muertos y heridos. La parte más averiada fue la cubierta C donde los pasajeros de trece cabinas de tercera clase, murieron destrozados por el Stockholm, ahogados o cayeron al mar.